Un hotel de insectos firmado por dos clases de primaria
La vida del taller

Un hotel de insectos firmado por dos clases de primaria


Un hotel de insectos sin cartel es un montón de troncos perforados que nadie se para a mirar. Con un cartel se convierte en un lugar que se mira, que se enseña, del que se habla.

Cuando el colegio Ambroise Paré, a unas calles de mi taller, me habló de su proyecto con la Liga para la Protección de las Aves, la cuestión no era saber si hacía falta un cartel. Era saber qué íbamos a poner en él. La respuesta era evidente: a los propios alumnos.

Durante el curso 2025/2026, las clases de CM1A y CM1B observaron insectos y después los dibujaron. Yo me encargué del resto.

Una treintena de dibujos, ninguno descartado

Me fijé una regla desde el principio: no se descartaría ningún dibujo. Mariquitas, libélulas, mariposas, abejas, escarabajos: todo figura en el cartel, sin selección ni jerarquía.

Eso es lo que da al conjunto esa densidad un poco alegre. Y sobre todo es lo que hace que cada niño pueda encontrar el suyo, y eso para mí no era negociable.

Respetar el trazo sin corregirlo

Reproducir el dibujo de un niño no tiene nada que ver con reproducir un logotipo. Un trazado limpio y cerrado se corta sin discusión. El trazo de un alumno, en cambio, se interrumpe, se superpone y deja aberturas donde el material necesitaría sujeción.

Todo mi trabajo consiste en respetar ese trazo sin embellecerlo. La tentación de enderezar una simetría, igualar un par de alas o recentrar una antena es grande. He aprendido a desconfiar de ella: sería perder de vista el objetivo. Lo que hace entrañable este cartel es precisamente que se reconoce la mano de cada niño.

Mi trabajo no era hacer insectos bonitos, sino exactamente los que habían dibujado los alumnos.

Una treintena de insectos pintados a mano

Al salir el grabado de la máquina, todo seguía siendo del color de la madera. Pinté cada insecto a mano, uno por uno. Es la parte más larga del proyecto, y con diferencia.

Trabajo sola en el taller, así que este tipo de series se hace a lo largo de los días, pincelada a pincelada. Una mariquita lleva poco tiempo; una mariposa de alas abigarradas, mucho más. La nube del título, degradada del verde al amarillo, la repetí varias veces hasta dar con el tono.

Es un tiempo que nunca se factura del todo. Pero cuando ves cómo los insectos cobran vida uno a uno, entiendes por qué haces este oficio.

Por qué los insectos

Cuando se habla de proteger la naturaleza a los niños, se piensa primero en los pájaros, los erizos, los animales que tienen mirada. Los insectos rara vez vienen los primeros, aunque son la base de todo lo demás: sin ellos no hay polinización, ni pájaros, ni jardines.

Hacerlos dibujar obliga a mirarlos de verdad. Cuántas patas, dónde se sujetan las alas, cómo son las antenas. Un niño que ha dibujado una abeja ya no la confunde con una avispa. Y una vez colocado el cartel en el hotel de insectos, la observación continúa en vivo.

La madera antes que el papel

Un dibujo con chinchetas acaba descolorido en el fondo de una carpeta. La misma forma grabada en madera se coloca fuera, resiste las estaciones y seguirá ahí al año siguiente para los alumnos que llegan. Cambia de estatus: pasa a ser un elemento del patio, no un deber.

El cartel terminado

Aquí está, listo para instalarse. Colgado de su cordel, coronado por un girasol, con sus treinta y pico habitantes.

Un proyecto a escala del municipio

El colegio y mi taller están en la misma ciudad. Este tipo de colaboración no exige ninguna logística complicada: unos dibujos recogidos en mano, unas cuantas idas y venidas, un cartel devuelto terminado.

Es probablemente la manera más sencilla de mostrar a unos alumnos que existe un oficio manual al lado de su casa, y que lo ejerce alguien a quien pueden conocer.

¿Tienes un proyecto parecido?

Si eres docente, monitor o responsable de una asociación, escríbeme, estaré encantada de hablarlo. El principio se traslada sin dificultad: señalización de un huerto escolar, paneles de un sendero natural, placas de puerta de las aulas, mural colectivo en madera cortada.

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